Como enseñar a mi gato que no suba encima del sofa

Si no quieres que tu gato suba al sofá tienes que tener mucha paciencia. Enseñarle esto es un proceso relativamente largo en el que tendrás que tener mucha paciencia y constancia.

Como enseñar a mi gato que no suba encima del sofa | Hora Gatuna

Los gatos por naturaleza suben a todos los rincones y se meten por todos los agujeros de la casa. Son animales curiosos, trepadores y cazadores. Así que no es de extrañar ver a tu gato en cualquier lugar de tu casa que te puedas imaginar. Obviamente el sofá es uno de los rincones a los que tu gato va a querer acceder y pese a que es una tarea complicada se puede llegar a conseguir que tu gato no se suba al sofá.

No te sientas mal. Tus razones debes de tener para querer evitar que tu gato suba al sofá. Te recomendamos leer este artículo acerca de si tienen que subir o no los gatos encima del sofá, aunque realmente es un tema muy de cada persona ya que en realidad no hay nada malo en ello.

Evitar que tu gato suba encima del sofá

Para ello cada vez que tu gato suba al sofá tienes que decirle que NO! con el mismo tono y utilizando la misma palabra. Los gatos aprenden a modo de repetición así que si no te gusta algo hay que enseñarle poco a poco. Los primeros días puede resultar complicado pero con el paso del tiempo aprenden.

Repite y repite. Siempre mismo tono siempre misma palabra

Es importante que no modifiques tu conducta para no volver loco al gato. Además de decirlo siempre de la misma forma, es decir con el mismo tono y las mismas palabras. Es importante que toda la familia lo haga.

Además no debe de recibir instrucciones contradictorias. Si se decide que no suba al sofá luego no puede estar subido al sofá con cualquier otro miembro de la familia. Pues esto haría volver loco al gato que recibiría instrucciones contradictorias.

Habilita un espacio para que tu gato pueda estar cómodo

El sofá es uno de los sitios más cómodos de la casa. Así que si no vas a permitir que tu gato suba al sofá tienes que habilitar un espacio, una camita, unas almohadas, un pequeño colchón. En difinitiva, algo cómodo mullido y tullido para que él pueda estirarse y dormir sus siestas.

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