Gatos negros ¿Buena o mala suerte?

Depende!! Hay culturas en las que cruzarte con un gato negro representa mala suerte y culturas en las que un gato negro representa una diosa muy importante.

Gatos negros ¿Buena o mala suerte? | Hora Gatuna

Mucho misticismo rodea el gato negro. Por momentos un gato negro significa que algo malo te va a suceder incluso la muerte pero hay culturas en las que el gato negro representa todo lo contrario.

Hay países en que los gatos negros son portadores de la buena suerte

Escocia, Gran Bretaña, Japón y Rusia son de las culturas que creen que los gatos negros son portadores de la buena suerte. Un gato negro en una de estas civilizaciones es sinónimo de cosas buenas, de buena suerte, de alegría y de abundancia.

En Egipto los gatos negros eran venerados

Incluso hay figuras que siguen venerando a los gatos negros.

Los gatos negros forman parte de la cultura egipcia. Tanto que existe la diosa Bastet también conocida como Bast, es una diosa de la mitología egipcia, cuya misión era proteger el hogar y simbolizaba la alegría de vivir. Por eso es una figura tan importante para la cultura egipcia.

La creencia era tan fuerte que hasta incluso si una persona mataba a un gato negro podía ser castigado con la pena de muerte.

Por contra en muchos otros países los gatos negros no gozan de buena prensa y se les ha considerado portadores de malas noticias y de mala suerte para quiénes se cruzan en su camino.

En la edad media las brujas se convertían en gatos negros

Cuenta la leyenda que en la edad media las brujas se convertían en gatos negros para así por la noche poder pasear sin ser vistas. Esta creencia que se extendió a los Estados Unidos viene provocada por una noche en Lincolnshire (Inglaterra), en la que un padre y su hijo paseaban por la ciudad mientras que un un gato negro se les cruzó en su camino.

Padre e hijo apedrearon al gato, hasta que huyó a casa de una mujer que justo en ese momento estaba siendo acusada de ser una bruja. Al día siguiente,  padre e hijo vieron a la mujer viva en la casa. Ella estaba cojeando y magullada, por lo que asumieron que las brujas podían convertirse en gatos negros.

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